El informe incorpora la voz de diversos actores de la sociedad civil mexicana junto a las recomendaciones del PNUD México para fomentar un desarrollo duradero e incluyente basado en la reducción de las presiones sobre el planeta.

 

Ciudad de México, a 15 de diciembre de 2021.- Para redirigir el camino hacia el desarrollo sostenible durante el Antropoceno, Era en el que la vida en el planeta se ha subordinado a las acciones de los seres humanos, es necesario promover acciones para el cambio, orientadas en las normas sociales, los incentivos, la regulación y las soluciones basadas en la naturaleza, de acuerdo con las recomendaciones presentadas en el informe “Desarrollo humano y el Antropoceno: perspectivas de la próxima frontera en México", presentado hoy por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), ubicada en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

En el evento participaron la Subsecretaria para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, Martha Delgado; el Representante Residente del PNUD en México, Lorenzo Jiménez de Luis; el investigador del Colegio Mexiquense, Alfonso Iracheta; una de las socias fundadoras de Mujeres y Ambiente, Ángeles Balderas, así como la Gestora de Proyectos del colectivo, Janet Ortíz; la Coordinadora del Proyecto Iniciativas Gerenciales, Annabelle Sulmont; la Especialista en metodologías y evidencia para el desarrollo del PNUD en México, Virginia Leal;  y la activista de 12 años y defensora del futuro de las infancias, Sofía Molina.

Lorenzo Jiménez de Luis mencionó que el Informe abarca un doble objetivo: poner valor a la relación innegable entre la función planetaria y el desarrollo humano y sobre todo medir cómo y cuánto afecta la presión planetaria, en este caso, en México.

“Se produce una interesantísima paradoja: los países que más emiten presiones planetarias son los que tienen un índice de desarrollo alto, pero las poblaciones que más se ven afectadas son las más vulnerables”, agregó.

Por su parte, Martha Delgado dijo que hoy podemos tener una esperanza a partir de la ciencia y la tecnología y sobre todo del conocimiento del enorme riesgo que tiene el planeta ante fenómenos como el cambio climático o la pandemia. "El desarrollo de muy pocos está comprometiendo la sostenibilidad del planeta entero. Creo que es una importante reflexión hoy que vemos este IDH”.

"No dejar a nadie atrás es muy difícil, "nadie" somos todos y todas, pero también las especies, el aire, el agua, la tierra, la productividad planetaria con lo que privilegiadamente tenemos vida, y que se empieza a quedar atrás”, concluyó.

El documento presentado por el PNUD en México retoma las reflexiones centrales del Informe global y las extrapola a la evidencia nacional para analizar las implicaciones particulares del Antropoceno en el caso mexicano. Asimismo, incluye los apuntes de Sofía Molina – activista y defensora del futuro de la niñez –, el colectivo Mujeres y Ambiente – luchadoras del desarrollo comunitario sostenible –, Alejandro López-Feldman – cuya investigación provee evidencia fundamental sobre la economía ambiental y el desarrollo mexicano. –, Eugenio Fernández – activista y periodista ambiental –, así como las colaboraciones internas de especialistas del PNUD, Tiahoga Rouge y Edgar González – quienes narran la trayectoria de la política ambiental en México. “Su experiencia inédita de la relación de las personas con el planeta nutre de manera transformadora este importante tema”, señaló Lorenzo Jiménez de Luis, Representante Residente del PNUD en México.

El informe se divide en tres capítulos en los cuales, en un primer momento, detalla el trasfondo teórico del desarrollo humano y el Antropoceno, al tiempo que presenta la nueva métrica del Índice de Desarrollo Humano (IDH) ajustado por las presiones planetarias, posteriormente, contextualiza el desarrollo de México en torno del Antropoceno y, finalmente, elabora una serie de recomendaciones dirigidas a orientar las acciones para el cambio, orientadas según su influencia en las normas sociales, los incentivos y la regulación, así como propuestas entorno a las soluciones basadas en la naturaleza.

Entre las sugerencias destacan  la concertación de alianzas entre la Secretaría de Educación Pública (SEP), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), sus homólogas subnacionales, los medios de comunicación, las cámaras empresariales y diversas organizaciones de la sociedad civil, para el establecer planes formativos, educativos y de difusión que abonen a la generación de hábitos y valores pro-ambientalistas, así como la redirección de la deuda pública para el financiamiento de políticas públicas orientadas a la adaptación y mitigación del cambio climático, al desarrollo de tecnologías que permitan reducir costos de energías limpias y a obras de infraestructura para el desarrollo de transporte público eficiente, entre otras.

Se espera que los resultados de este informe contribuyan al diseño e implementación de políticas públicas inclusivas, integrales y sostenibles, para no dejar a nadie atrás.

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