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Resultados del estudio Movilidad y la COVID-19 deben ser integrados en debates sobre ciudades y desarrollo

Ciudad de México, a 27 de octubre de 2021.- Establecer esquemas permanentes de trabajo a distancia para mantener niveles reducidos de movilidad o fomentar esquemas híbridos entre trabajo remoto y presencial cuando el giro o actividad de la empresa lo permita, son solo algunas de las recomendaciones emitidas en el  estudio “Movilidad y la COVID-19: Impactos socioeconómicos en las personas y las empresas de la Zona Metropolitana del Valle de México”, presentado hoy por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México en el marco del Foro Mundial sobre Ciudades y Territorios de Paz.

La pandemia de la COVID-19 y las medidas para reducir los contagios tuvieron efectos no solo en la movilidad, sino en aspectos sociales, económicos y ambientales. En este sentido, el estudio identifica la relación que hay entre los patrones de movilidad y las afectaciones a la actividad económica en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), particularmente, en términos de empleo y del ecosistema de los negocios.

En la presentación del estudio participó el Representante Residente del PNUD en México, Lorenzo Jiménez de Luis; el Asesor de la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México, Álvaro Madrigal Montes de Oca; y el Especialista en Análisis y Visualización de Datos del PNUD en México, Octavio Mendoza.

El estudio usa datos no tradicionales para completar información estadística disponible que permita describir la situación. En particular, “conocer cómo estas medidas afectan de forma diferenciada en la movilidad de las personas, a partir de otras condiciones estructurales (como la tasa de informalidad, el nivel de los salarios y el tipo de unidades económicas), así como su impacto en términos de desempleo y demografía de los negocios en la ZMVM”, explicó Octavio Mendoza.

Con esta información, el estudio plantea que en el periodo entre 2019 a 2021 (1)  se redujo en promedio 20% la movilidad y 12% el empleo; sin embargo, no se presentó una relación significativa entre estos aspectos, lo que significa que disminuir la movilidad no necesariamente implica menos empleo.

Asimismo, se identificó que más del 70% de las personas empleadas reciben sueldos bajos (iguales o menos a dos salarios mínimos), y que el 56% de las personas trabajadoras en la ZMVM se encuentran en situación de informalidad. 

También, se detectó que entre 2019 a 2021 existió una variación heterogénea de los negocios, siendo los de mayor aumento los de “información en medios masivos” con 34% y “servicios financieros y de seguros”, con 35%. Por otro lado, el sector de la “agricultura, cría y explotación de animales, aprovechamiento forestal, pesca y caza” se redujo un 63%, seguido también a la baja por las empresas del sector “servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos”, con un menos 7%.

Respecto a las recomendaciones en materia de empleo, el estudio plantea la necesidad de asegurar medidas que contribuyan a proteger los empleos formales. También, promueve la universalidad de los esquemas de seguridad social, independientemente del estatus laboral; adicionalmente, plantea la necesidad de distribuir de manera más equitativa las oportunidades laborales y diversificar las actividades económicas en el territorio.

En términos de movilidad, insta a diversificar y ampliar los medios de transporte; promover medios más eficientes; fortalecer la estructura vial, y asegurar la protección de las personas usuarias y peatones al usar fuentes de energía limpia, entre otras.

El Representante Residente del PNUD en México comentó que se espera que estos resultados mejoren la comprensión de la movilidad urbana, cómo se articula con las dinámicas económicas y de trabajo, y sobre las implicaciones reales en la actividad económica y el bienestar de la población. Con ello, añadió: “esperamos poder continuar la reflexión en torno a la creación de políticas públicas a la medida que mitiguen las asimetrías de desarrollo agudizadas a raíz de la pandemia de COVID-19”. 

 

 [1] De acuerdo con los propósitos de este estudio, se seleccionaron para su comparación, respecto del periodo prepandemia, cinco temporalidades: el primer trimestre de 2020 (enero a marzo 2020) (T1); el segundo trimestre de 2020 (T2); el tercer trimestre de 2020 (T3); el cuarto trimestre de 2020 (octubre a diciembre) (T4), y el primer trimestre de 2021 (T5).

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