Experiencias de México, Ecuador, Argentina y Chile sobre la producción social de vivienda adecuada para la población más vulnerable, ponen en el centro del desafío al fortalecimiento de los criterios de seguridad estructural, la asistencia técnica interdisciplinaria, la participación activa de la comunidad y la consolidación de la intersectorialidad.

Ciudad de México, a 23 julio de 2020.- En el marco de la cooperación entre la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi)y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México, el pasado lunes 6 de julio se realizó un foro virtual, que convocó a personas expertas asociadas a la producción y gestión social de viviendas con enfoque de riesgos provenientes de Ecuador, Argentina y Chile.

Este foro tuvo como objetivo facilitar un espacio de diálogo e intercambio que permitiera compartir experiencias relevantes y prácticas exitosas para fortalecer las políticas y programas de producción social de vivienda, adecuada, sostenible y segura ante el riesgo de desastres en los programas que implementa la Conavi.

La directora general de la Conavi, Edna Vega Rangel, destacó que los retos de atender la reconstrucción de viviendas desde una visión integral del hábitat en los territorios afectados por desastres, no responden únicamente al volumen de acciones de viviendas dañadas por los sismos de 2017 y 2018, sino, además este proceso de reconstrucción se asumió desde el compromiso de atender, promover, respetar, proteger y garantizar el derecho de la población mexicana a una vivienda adecuada, en territorios históricamente vulnerables.

En ese sentido, la funcionaria federal precisó “… el actual avance del Programa Nacional de Reconstrucción (PNR), en su componente de vivienda corresponde al 63.1% (22, 237 acciones concluidas de las 35, 224 acciones totales), y dicho avance se materializa bajo criterios de interculturalidad y de género, respetando las condiciones del entorno de los inmuebles para que cada una de estas viviendas se adecúe a las realidades locales”.

De acuerdo con Xavier Moya, Coordinador del proyecto de Reducción del Riesgo de Desastre del PNUD en México, estas realidades locales interactúan con condiciones de alta vulnerabilidad ante desastres por fenómenos naturales y climáticos. Que, debido al actual contexto de la emergencia sanitaria, se vuelven aún más relevantes atender, y, con ello, refrendar el compromiso de fortalecer las estrategias de gestión integral de riesgos (GIRD) en la producción social de vivienda, principalmente en las comunidades que históricamente han acumulado múltiples rezagos.

Por otro lado,  Mariana Enet, asesora de estudios socio urbanos de gobiernos de la región e integrante de redes de producción social del hábitat en Latinoamérica, refirió el diseño participativo como herramienta para la gestión integral de riesgos en los procesos de producción de vivienda. Pues, explicó, permite detonar la participación activa de las comunidades, ya que los saberes locales sobre la historia de los desastres se vuelven un complemento a los estudios técnicos para la identificación de los riesgos. Sin embargo, advierte que uno de los desafíos se centra en la dificultad de mirar estas herramientas desde la intersectorialidad, así como las realidades diversas en lo local, no siempre pueden ser integradas en su totalidad en el diseño e implementación de los programas públicos.

Por su parte, Patricio Placiencia, experto en seguridad estructural, aseguró que en cualquier proceso de reconstrucción e incluso en escenarios previos a un desastre, el reforzamiento de vivienda desde la comprensión de su sistema constructivo puede ser una vía preventiva para reducir los daños. En este sentido, recalcó que una evaluación previa y posterior a un desastre se vuelve fundamental, no sólo para mejorar las políticas públicas de vivienda sobre seguridad estructural, sino como mecanismo de fortalecimiento de capacidades en la población misma que, a su vez, permita consolidar la cultura del mantenimiento de la vivienda.

Por último, Tamara Saez, asesora en diseño, implementación y evaluación de políticas socioterritoriales en Chile, puso el acento en la importancia de mirar los programas públicos vinculados a la recuperación de espacios donde la vivienda se vuelve un eje, desde metodologías “en tránsito”.  Esto es, considerar criterios flexibles que le permitan adaptarse a las capacidades de los gobiernos municipales, las necesidades sociales y los contextos de emergencia. En este marco de reflexión se enfatizó la relevancia de integrar los componentes de la habitabilidad con los de seguridad, siempre en un diálogo con la normativa y el presupuesto público; ya que de ahí se decantará el tipo y el nivel de trabajo intersectorial, al fortalecer la interdisciplinaridad y se revalorizará la participación activa de la población.

El Foro permitió la interacción virtual de alrededor de 200 personas de diversas dependencias federales, principalmente del sector “desarrollo territorial”, así como de organizaciones de la sociedad civil organizada y académicos vinculadas a la producción social de viviendas. En este sentido, la Dra Edna Vega Rangel, recalcó que entre los diversos sistemas de producción social de vivienda que interactúan en México y la región latinoamericana, lo relevante es destacar que todos se entienden como un proceso donde el actor clave es el usuario de la vivienda. Es decir, donde la vivienda no es vista como producto o mercancía, sino que rescata su valor de uso, haciendo a la persona que la habita un actor activo; que, bajo el eje transversal de la GIRD, se vuelve relevante para su proceso de construcción, mantenimiento y ampliación, ya que el enfoque GIRD permite fortalecer la corresponsabilidad desde la cultura de la prevención.

Liga de foro :  https://youtu.be/U2a9FxG_iNE

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