Áreas protegidas resilientes: integrando la conservación, el bienestar humano y el cambio climático

Lima, Perú, a 16 de octubre de 2019.- En un contexto de cambio climático, conservar la biodiversidad y mantener los beneficios que brindan los ecosistemas resulta casi improbable si no se aplica en la práctica, la resiliencia en áreas protegidas y paisajes. Así, a partir de analizar el concepto de la resiliencia es posible identificar elementos clave y vacíos que ayuden a mejorar la gestión de Estado y de las instituciones, y así potenciar la toma de decisiones frente a este desafío.

Esto es lo que plantearon especialistas de México y Perú, en el evento paralelo Áreas protegidas resilientes: integrando la conservación, el bienestar humano y el cambio climático, organizado por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP / México) Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP/ Perú) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), como parte de las actividades del III Congreso de Áreas Protegidas de Latinoamérica y el Caribe (CAPLAC).

“No existe un camino único para hacer frente al cambio climático. Por eso, buscamos respuestas en las instituciones públicas, privadas, comunidades, asociaciones de productores y otros actores”, señaló Michael Valqui, coordinador del proyecto Amazonia Resiliente (SERNANP-PNUD), implementado en dos grandes paisajes de la Amazonia peruana, donde existen 9 áreas protegidas, otras áreas de conservación y zona productivas que cubren 17 millones de hectáreas.

Por su parte, Sofía García, coordinadora del proyecto Resiliencia, ejecutado en 12 ecorregiones de México representado en 17 áreas protegidas, enfatizó en la necesidad de tener un enfoque de paisaje, con intervenciones territoriales que tengan mayor impacto. “Es importante tener una mirada más amplia del paisaje, y es allí donde se ve la necesidad de una implementación de largo plazo de medidas de adaptación, además de contar con financiamiento e instrumentos normativos integrados”, indicó.

Durante el evento diversos panelistas analizaron los retos que aborda el concepto de la resiliencia en las áreas protegidas. “Nos preocupa la resiliencia del ser humano. Por eso debemos salir de la mirada de áreas protegidas, y ver cómo logramos una visión más amplia. Y la responsabilidad debe ser compartida por las instituciones involucradas, motivando la toma de decisiones en conjunto”, señaló Gabriel Quijandría, viceministro de Desarrollo Estratégico de los Recursos Naturales del Ministerio del Ambiente de Perú.

 “Tenemos que reconocer cómo todos los actores tenemos derechos y aspiraciones en la vida. Mientras no entendamos nuestra motivación, tampoco valorizamos los conocimientos”, señaló Thora Amend, vicepresidenta de Gobernabilidad de la Comisión de Áreas Protegidas de la UICN. Además, Amend hizo referencia a la necesidad de identificar las iniciativas que funcionan y las que no, analizando obstáculos y lecciones aprendidas a partir de la resiliencia, coincidiendo con Pilar Jacobo Enciso, directora de Estrategias para el Cambio Climático de la CONANP. “Hay que respetar diferentes metodologías de construcción de conocimiento y acuerdos nuevos porque el conocimiento científico tiene limitantes. Por eso, hay que integrar e institucionalizar los saberes”, indicó Jacobo.

En tanto, Brigitte Baptiste, directora de la Universidad EAN señaló que estamos enfrentando cambios drásticos. “El futuro será extremo. Hay que entender cuál es nuestro rol, y así tomar mejores decisiones. Por tanto, se necesita mayor claridad del papel de áreas protegidas, señaló.

El III Congreso de Áreas Protegidas de Latinoamérica (CAPLAC) se realiza del 14 al 17 de octubre en el Centro de Convenciones Lima. El evento es organizado por el Ministerio del Ambiente (MINAM), el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SERNANP) y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

El proyecto Amazonía Resilientes es implementado por el SERNANP con el apoyo técnico del PNUD y financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés). El proyecto Resiliencia es ejecutado por la CONANP, implementado por el PNUD y financiado por el GEF.

La resiliencia es una característica de un sistema o una persona, que se entiende como la capacidad de mantener funciones y procesos clave ante dinámicas negativas, al resistirse y luego adaptarse al cambio. Los ecosistemas resilientes se caracterizan por ser adaptables, flexibles y capaces de lidiar con el cambio y la incertidumbre. Fuente: Nystrom, M. et C. Folke. 2001. Spatial Resilience of Coral Reefs. Holling, C.S. 1973. Resilience and stability of ecological systems. Hughes, T., D.R. Bellwood, C. Folke, R.S. Steneck, et J. Wilson. 2005. New paradigms for supporting the resilience of marine ecosystem.

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