En contextos de crisis sanitarias, las mujeres están en la primera línea de respondientes como profesionales de la salud, voluntarias, cuidadoras o varias de estas labores a la vez. Son también ellas las que pueden verse desproporcionadamente afectadas por la falta de acceso a servicios de salud, por el rol asignado a su género en labores de cuidado o por la violencia de género que se vive en estos espacios, ya sean públicos o privados.

La pandemia del COVID-19 que tiene al mundo en jaque y que actualmente enfrenta México, no es la excepción. Por ello, es imprescindible analizar con perspectiva de género las acciones de mitigación y respuesta, ya que podemos predecir que habrá impactos diferenciados para las mujeres.

Cierre de escuelas reproduce rol de cuidado de las mujeres

Por ejemplo, la disposición oficial que como medida de aislamiento preventivo suspenderá actividades escolares en planteles públicos y privados de México del 23 de marzo al 20 de abril, al tiempo que no se han suspendido las actividades laborales.

En este contexto, dado el rol tradicional otorgado, las mujeres estarán a cargo del cuidado de las y los niños. Ésta no es una suposición, ya que tres cuartas partes del trabajo de cuidados no remunerado es realizado por mujeres, lo que equivale a $5,524,621 millones de pesos ($287,291 millones de dólares[1]) o un 23.5% del PIB nacional (INEGI, 2018)[2]. También, ellas constituyen dos terceras partes de la mano de obra que se ocupa del trabajo de cuidados remunerado (OXFAM, 2020)[3].

Ante esta situación, las políticas de cuidado deberían considerar una prestación extraordinaria de seguridad social para madres y padres que, en crisis sanitarias como la actual, deban ausentarse del trabajo para cuidar a hijas e hijos. Esto permitiría que, en la búsqueda de una igualdad sustantiva, tanto hombres como mujeres no tuvieran consecuencias negativas en términos económicos, profesionales y en el uso de su tiempo.  

Mujeres respondientes, en la primera línea ante el virus

En México, de las 475 mil personas que se dedican a la enfermería, sólo un 15% son hombres[4], por lo que serán mujeres las que estarán en primera línea para prevenir, detectar y gestionar acciones, exponiéndolas de manera directa al virus.

Apuntalar la seguridad y salud plena de las y los primeros respondientes es prioritario. Sin embargo, al ser las enfermeras las que probablemente estén a cargo de las labores de cuidado en sus hogares, es importante que los sistemas de salud consideren permisos para el personal sanitario, independientemente de su sexo, para ausentarse y cuidar a sus familias, sin menoscabar la calidad del servicio brindado.  

Cuarentena, posible activador de violencia contra mujeres y niñas

En los últimos 10 años, 43.9% de las mujeres de 15 años y más (19.1 millones) en México ha enfrentado violencia por parte de su pareja, esposo o novio actual o último, a lo largo de su relación de pareja (ENDIREH, 2016). Estas cifras plantean un escenario que, dadas las posibles medidas de aislamiento a nivel nacional, podrían aumentar el riesgo de violencia contra las mujeres y las niñas, especialmente del tipo doméstica.

Adicionalmente, las mujeres sobrevivientes de violencia pueden enfrentar obstáculos adicionales para escapar de situaciones violentas, debido a la obligatoriedad de compartir el espacio del hogar con sus agresores.

Por ello, es vital que los servicios esenciales de respuesta ante la emergencia cuenten con protocolos que permitan prevenir, controlar y minimizar este riesgo de violencia, y, en su caso, actuar frente a estos contextos.

Las desigualdades que enfrentan las mujeres para su desarrollo son amplias. Por ello, desde el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México, exhortamos a los gobiernos, sociedad civil, academia, sector privado, organismos internacionales y desde el mismo núcleo familiar, a entender con lentes de género cómo las mujeres viven de forma diferenciada la pandemia del COVID-19. Esto permitirá impulsar políticas equitativas e igualitarias que eviten reproducir las desigualdades que tanto esfuerzo ha costado disminuir, y garantizar no dejar a nadie atrás.

 

[1] Tipo de cambio promedio 2018- 19.23 pesos por dólar.

[2] Disponible en: https://www.inegi.org.mx/temas/tnrh/

[3] Tiempo para el Cuidado, OXFAM, enero 2020.

[4] Presidencia de la República en 2018

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