En la época de estiaje, cuando las temperaturas pueden llegar a 35°C, la especia invasora es tan resistente que puede aprovechar el estrés de la vegetación nativa y colonizar nuevas áreas.

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.- El Parque Nacional Cañón del Sumidero enfrenta un gran reto ante la invasión de una especie exótica, el Pasto Jaragua (Hyparrhenia rufa), que pone en riesgo su biodiversidad. El problema es aún mayor considerando los efectos del cambio climático.

En la época de estiaje, cuando las temperaturas pueden llegar a 35°C, la especia invasora es tan resistente que puede aprovechar el estrés de la vegetación nativa y colonizar nuevas áreas.

Durante un recorrido con medios de comunicación, Andrea Zamora, oficial de campo del Proyecto Resiliencia, explicó que la expansión de los pastos, tras varios ciclos de quema, desplaza progresivamente a las especies nativas, más sensibles al fuego. Además representan una condición adversa al paisaje en un escenario de propagación de pastos exóticos por sobre hábitats bien conservados, agudizándose en el avance del fenómeno de cambio climático.

El Proyecto Resiliencia, ejecutado por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y aplicado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD),  y financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés), participa en la restauración del territorio y erradicación de la especie.

Gracias al trabajo en conjunto con el Proyecto GEF-Invasoras, también financiado por GEF, aplicado por PNUD y ejecutado por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) y en colaboración con un equipo de consultores técnicos especializados, se logró la restauración de 10 hectáreas en la zona ribereña del Río Grijalva, que representaban un reto para la conservación.

Derivado del manejo técnico implementado en la zona, fue posible también realizar la reforestación con 8 mil 300 plantas de especies nativas forestales, implementar obras de conservación de suelos y control de formación de cárcavas, evitando con esto la perdida de suelo y el aumento de sedimentos en el Río Grijalva.

Hasta el momento, la CONANP reporta resultados muy positivos: el desarrollo del pasto se ha detenido y su crecimiento se ha logrado disminuir en un 70%; y en contraste, el desarrollo de las plantas nativas ha aumentado en un 95%.

Al disminuir el área dominada por el pasto, las plantas nativas han podido surgir por regeneración natural, es decir que se han establecido por la dispersión de la semilla provocada por el viento o por medio de animales. Actualmente, se pueden observar pequeños árboles de guanacastle, guazuma, guash, cuaulote, pochota, entre otros.

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