Personas migrantes en retorno capacitadas en Tizapán El Alto, Jalisco. Crédito: Diego Novelo

Las entidades de recepción de personas en retorno tienen una gran oportunidad para aprovechar las habilidades y capacidades desarrolladas por las y los migrantes en retorno

Con el objetivo de brindar apoyo a las y los migrantes mexicanos para retornar a sus lugares de origen, así como apoyarles a encontrar una ocupación en el mercado formal, incrementar sus opciones de autoempleo, y fortalecer la operación de albergues que les atienden, el Fondo de Apoyo a Migrantes (FAM), a través del Instituto Jalisciense para los Migrantes (IJAMI), firmó un acuerdo de colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México.

En particular, el acuerdo permitió capacitar a 288 personas beneficiarias y no beneficiarias del FAM radicadas en 7 municipios con alta presencia de población repatriada en temas de emprendimiento y educación financiera. Lo anterior, con el objetivo de generar oportunidades de desarrollo e inclusión económica de este grupo poblacional.

La región occidente del país, junto con la del centro-sur y norte, destacan del resto de México por ser las principales zonas de origen de las personas repatriadas desde Estados Unidos. El estado de Jalisco se ubica dentro de las entidades federativas con altos índices de migrantes mexicanos en retorno.[1] Con base en cifras, de 2010 a 2015 el estado recibió un total de 44 mil 566 personas en retorno, lo que representa el 9% del total nacional.

  • 6 de cada 10 estas personas repatriadas cuentan con educación básica
  • 82.3% no cuentan con algún tipo de prestación de salud
  • Mayoritariamente laboran en el sector agricultura, comercio y manufacturas.
  • 3 de cada 10 labora en la economía informal
  • El flujo de repatriaciones al estado de Jalisco se incrementó de 2016 a 2017, pasando de 5,505 eventos de repatriación a 8,221, ubicándose entre las 10 entidades con mayores índices de repatriación.

Los estados de recepción de personas en retorno tienen una gran oportunidad para aprovechar las habilidades y capacidades desarrolladas por las y los migrantes en los Estados Unidos. Este grupo de población cuenta con un gran potencial para contribuir al desarrollo estatal, siempre y cuando sus conocimientos sean aprovechados adecuadamente y se facilite su reinserción en las sociedades de acogida. En ese sentido, la migración debe ser vista como una oportunidad antes que un problema, y reconocerse como un factor de desarrollo.

Tomando en cuenta estos aspectos, el programa de capacitación brindado por PNUD contempló la implementación de 14 talleres presenciales en noviembre y diciembre del 2018 en los municipios de Tizapán El Alto, Unión de Tula, Mezquitic, Pihuamo, Villa Hidalgo, Jesús María y Zapopan. Estas localidades están ubicadas en diferentes zonas geográficas de la entidad y sirvieron como punto de encuentro para participantes del FAM que radican en municipios aledaños.

Los contenidos del programa estuvieron dirigidos a fortalecer las capacidades técnicas de las personas repatriadas y, con ello, impulsar los proyectos que han sido sometidos y seleccionados por el FAM. Esta estrategia contribuye a su reinserción al mercado laboral de las comunidades que los acogen y lograr disminuir las brechas de desigualdad, comprendiendo de manera holística las dificultades que enfrentan para su reinserción social y económica.

Asimismo, la iniciativa apoyó a la población no beneficiaria del Fondo, al considerar la necesidad de apoyarles en el replanteamiento de sus propuestas de proyecto e identificar fuentes alternativas de financiamiento.

 

 


 

[1] Según datos de la Unidad de Política Migratoria (UPM, 2018) y del Consejo Nacional de Población (CONAPO, 2017).

 

 

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