PNUD: continuaremos nuestra alianza con más de 140 países para apoyarles en la trasformación de sus economías y cumplir sus compromisos nacionalmente determinados en el Marco del Acuerdo de París.

05-jun-2017

Discurso de la Sra. Katyna Argueta, Directora de País del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD):

Zacatecas - "Desde que comenzó a celebrarse en 1974, el Día Mundial del Medio Ambiente ha ido creciendo hasta convertirse en una plataforma mundial para la concienciación y la acción en torno a cuestiones apremiantes, como la contaminación marina, el calentamiento del planeta, el consumo sostenible o los delitos contra la fauna y la flora silvestres.

El tema de 2017 se centra en la conexión de las personas con la naturaleza, y nos anima a que salgamos al aire libre y nos adentremos en la naturaleza para apreciar su belleza y reflexionar acerca de cómo somos parte integrante y lo mucho que de ella dependemos.

Y es precisamente sobre esta relación de dependencia, de la interrelación entre el bienestar y la naturaleza en la cual me gustaría centrarme el día de hoy.

En los últimos treinta años, el mundo ha sido testigo de grandes avances en el desarrollo. Más de mil millones de personas han sido eliminadas de la pobreza, la esperanza de vida ha aumentado significativamente y las tasas de alfabetización han aumentado considerablemente.

Sin embargo, este importante progreso en los frentes económicos y sociales se ha logrado demasiado a menudo a expensas de nuestro entorno natural, de cuya salud dependemos todos.

Los hechos hablan por sí mismos:

  • en las últimas tres décadas se perdió el diez por ciento del desierto del planeta - equivalente a un área de la mitad del tamaño del Amazonas;
  • las poblaciones de tres mil especies de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces han disminuido en más de la mitad;
  • el 80% de las poblaciones mundiales de peces están totalmente sobreexplotadas o se encuentran en procesos de inviable recuperación;
  • hemos superado las 400 partes por millón de CO2 en la atmósfera, es decir, un umbral crítico que ahora se rompe.

En el futuro, las presiones sobre el medio ambiente seguirán creciendo: en las próximas dos décadas, la población mundial se expandirá en más de 1.2 mil millones de personas y la demanda de alimentos aumentará en un 35%, el agua en un 40%, y la energía en un 50%. A menos que cambiemos la forma en que gobernamos y usamos los recursos del mundo, los impactos negativos sobre el medio ambiente natural serán más pronunciados, con serias implicaciones para nuestros medios de subsistencia, salud, bienestar y seguridad.

Invertir en la biodiversidad, en el agua limpia y en los ecosistemas, es decir, en un medio ambiente sano, no sólo es esencial por sí mismo, sino también lo es para el bienestar humano.

Este imperativo se refleja en la Agenda para el Desarrollo Sostenible de 2030, que incluye objetivos relacionados con la preservación de la integridad del planeta, específicamente los ODS 6,13, 14 y 15, que tienen que ver con el agua limpia, el cambio climático, y la biodiversidad en el mar y en la tierra, respectivamente. Los ODS mencionados no son objetivos en sí mismos, sino que son condición indispensable para el logro del resto de los ODS, para trasformar nuestro mundo, para cambiar el paradigma de desarrollo predominante, reconociendo el carácter multidimensional del desarrollo sostenible.

Estos objetivos se centran en garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos; adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos (como acabamos de ver en el video hace unos momentos); conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos; gestionar los bosques, luchar contra la desertificación; detener y revertir la degradación de las tierras, y detener la pérdida de la biodiversidad.

Los procesos de degradación del medio ambiente suponen grandes retos para el desarrollo sostenible porque afectan las vidas y los medios de subsistencia de millones de personas en la lucha contra la pobreza.

Miles de millones de habitantes de zonas rurales en todo el mundo pasan su jornada diaria «en conexión con la naturaleza» y son plenamente conscientes que dependen de la naturaleza para su subsistencia, en materia de suministro de agua y de fertilidad del suelo. Estas personas son quienes primero sufren las amenazas que los ecosistemas afrontan, ya se trate de la contaminación, del cambio climático o de la sobreexplotación.

Los desafíos que presenta por ejemplo el cambio climático requieren acciones de respuesta a escala planetaria. En un ambiente de duda frente a la ciencia y a hechos innegables - cuando ciertas visiones ponen en entredicho el beneficio del trabajo colectivo y de enfoques comunes - resulta necesario reforzar los compromisos multilaterales entre las naciones y fortalecer la cooperación entre los diferentes actores, para impulsar acciones a nivel local y nacional, con el fin de contribuir a la acción global. Se requiere seguir impulsando la unidad en torno al logro de resultados en el marco el Acuerdo de Paris, que conducen al incremento de mayores oportunidades y la generación de empleo, por lo que la, desde una perspectiva de desarrollo, los Acuerdos de Paris son inseparables de la Agenda Sostenible de Desarrollo 2030 y los ODS. 

Hoy más que nunca, debemos entender que nuestra subsistencia como seres humanos está ligada a la sostenibilidad de nuestro medio ambiente. Como ya alguien dijera, no existe Plan B, porque no tenemos un Planeta B.

Bajo el lema “Transformando nuestro mundo”, la Agenda 2030 brinda un marco de referencia de cómo integrar diferentes medidas y mecanismos en los procesos de planificación y en las políticas de desarrollo en el ámbito nacional, regional y local.

Congratulo a las autoridades de Estado de Zacatecas por la instalación de la Comisión Intersectorial de Cambio Climático y del Consejo Consultivo Ciudadano y Consejo Estatal Agenda 2030, que favorecerán la coordinación, la participación, la consulta y el diálogo en los procesos de toma de decisión y las herramientas de planificación necesarias para garantizar una protección duradera del planeta y sus recursos naturales.  Desde el PNUD, continuaremos nuestra alianza con más de 140 países para apoyarles en la trasformación de sus economías y cumplir sus compromisos nacionalmente determinados en el Marco del Acuerdo de Paris.

La Agenda 2030, nos brinda la oportunidad de asumir nuestras responsabilidades recíprocas y elaborar una nueva ética de la administración mundial. Juntos, podemos y debemos escribir un nuevo y esperanzador capítulo de la historia de la naturaleza y la especie humana.